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Jeff Sessions, el precursor del movimiento populista que alzó a Donald Trump

Fue el precursor del movimiento populista que alzó a Donald Trump, se convirtió en su más fiel aliado en la carrera a la Casa Blanca, pero hoy el “halcón” Jeff Sessions tuvo que tragarse su orgullo y renunciar a la Fiscalía General de Estados Unidos. El propio Trump no le había dejado otra alternativa con ataques en Twitter, donde le llamó “muy débil” y se burló de su “vergonzoso” comportamiento.

Trump se mostró en varias ocasiones molesto por la decisión de Sessions de apartarse de la investigación sobre los vínculos de su campaña con Rusia y llegó a decir, que de haber sabido que iba a tomar esa decisión, no le habría elegido para liderar el Departamento de Justicia.
Su cese, sin embargo, puede despertar un gran malestar en la base electoral de Trump, que aprecia a Sessions por sus ideas antiinmigrantes y la guerra que ha declarado a las “ciudades santuario”, aquellas que se niegan a colaborar con las autoridades federales para deportar a inmigrantes.
Considerado como “el pilar de la agenda migratoria de Trump” por el portal nacionalista Breitbart, Sessions libró su propia guerra en contra de los inmigrantes durante los 20 años que estuvo en el Senado, donde sus propios compañeros del Partido Republicano lo marginaban por ser demasiado radical.
Como llegó a reconocer el año pasado Steve Bannon, ex estratega jefe del mandatario y expresidente de Breitbart, Sessions ha sido el precursor del movimiento populista que alzó a Trump, quien supo darle voz.

“Ya fuese con el tema del comercio, de la inmigración o del islam radical, Jeff Sessions ha sido el líder del movimiento, muchos años antes de que Donald Trump entrara en escena”.

Steve Bannon

Repudiado en el Congreso, Sessions encontró en Trump el líder que había estado esperando. Rompió la regla de oro que había mantenido durante sus 20 años en el Senado y, por primera vez, apoyó a un candidato de su partido para la Presidencia en la campaña de primarias.
Se subió en febrero de 2015 a un escenario en Madison (Alabama) y respaldó a Trump, entre aplausos y gritos de la multitud y mientras lucía con orgullo una gorra roja con el lema de campaña del magnate: “Hacer a EE.UU. grande de nuevo” (“Make America Great Again”).
A pesar de su afinidad ideológica, en muchos aspectos, Sessions es la antítesis de Trump: voz suave y aguda, amable, inflexible en sus posiciones, hijo de un tendero, criado en el sur más tradicional de EE.UU. y un devoto metodista que pronto celebrará su aniversario de bodas de oro con Mary, su novia de la universidad.
Frente a ello, Trump se ha mostrado voluble en sus opiniones, se ha divorciado dos veces, proviene de una familia adinerada y se caracteriza por un estilo duro y lleno de exabruptos.
Esas diferencias acabaron pasándoles factura. Dejaron de hablarse y cada uno afrontó la crisis en su relación de una forma diferente: Trump lanzando a bocajarro mensajes en Twitter y Sessions tratando de mantener un perfil bajo y haciendo las apariciones públicas indispensables.
A pesar de la enemistad, Sessions siguió sacando adelante las iniciativas de Trump al frente del Departamento de Justicia, dedicando numerosos recursos a la lucha contra el narcotráfico y contra las pandillas.
Se concentró especialmente en la Mara Salvatrucha (MS13), a la que declaró la guerra con una política de “tolerancia cero” y a la que persiguió con redadas por todo EE.UU.
Por otro lado, Sessions respaldó la gestión privada de centros de detención para inmigrantes y se comprometió a enjuiciar a los padres que pagasen a “coyotes” (traficantes de personas) para que sus hijos pudieran cruzar la frontera con México y llegar a territorio estadounidense.
Tomó medidas para endurecer las penas contra aquellos condenados por delitos no violentos de drogas y respaldó a Trump cuando revocó una norma proclamada por su antecesor, Barack Obama, y destinada a permitir a los alumnos transexuales usar los baños que prefieran en función del género con el que se identifiquen.
Sessions siempre había querido ser fiscal general para reinstaurar “la ley y el orden”.
Ese sueño se vio hoy frustrado por la persona en la que más confiaba y en la que un día creyó ver al portavoz del movimiento que él mismo ayudó a crear.

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